El péndulo sigue su trabajo con una resonancia creciente que ya se convirtió en una fuerza destructiva.

En esta amarga escalada de decepciones, es un recurso muy utilizado volver al pasado en busca de respuestas que nunca lo fueron.
La ineptitud de un gobierno para resolver el catastrófico estado de la seguridad interior o el conflicto rural no es justificativo para revalorar esquemas políticos fracasados que sólo supieron aniquilar cualquier intento de desarrollo económico y social realista.
Pero claro, la desesperación de una sociedad frustrada, millones de dólares y una campaña de marketing inteligente hacen ver como una alternativa viable al más impresentable candidato.
El Peronismo, salvo en los corazones de un grupo minoritario de personas fieles a sus ideales, hace rato que ha perdido su esencia y se ha convertido en el pretexto de miles de oportunistas para llegar al poder y hacer sus negocios.
Y el museo de grandes novedades sigue llenándose de cachivaches…
Ver también: La Alianza, el Acuerdo Cívico y la Argentina pendular que se desangra



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