Cuando no nos salen las cosas como esperábamos la tendencia general es arrojarle la culpa a todos menos a nosotros mismos: a Dios, a la sociedad, al país, a la familia, a la pareja, a los hijos, a los amigos, etc etc
Pero no es fácil reconocer que nos equivocamos? o que, si es aplicable, somos estúpidos o actuamos como tales? La respuesta es que no es mas fácil, es más difícil; pero es mucho mas productivo.
El primer paso para tomar el camino correcto es autoexaminarse y ver nuestros errores y analizar como cambiarlos; luego examinar el contexto y ver que factores atentan contra nuestros objetivos y como esquivarlos o usarlos a nuestro favor. Claro está, el paso cero es definir los objetivos.
El punto es que suelo no hacerlo… y cuando me pasa algo malo reparto culpas a todo el mundo menos a mi…

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