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El Imperio de las Oportunidades: el papel del Estado

By Luigi Keynes

Es muy común que cuando los medios de comunicación dejan de hablar de Ricardo Fort y Gran Hermano y se ocupan brevemente de temas mucho mas importantes como son los casos de muertes por desnutrición en Argentina, toda la gente estalle en furia en contra del gobierno de turno.

Esa es la respuesta mas simple a un problema complejo; buscar a alguien para culpar y no asumir las responsabilidades colectivas.

La realidad es que si bien la clase política en su mayoría (no todos) es un grupete de mafiosos y/o incompetentes, sus capacidades son muy limitadas aún cuando la calidad humana de esta clase fuera óptima.

Este pensamiento de que el estado es el responsable por todo lo que pasa en una sociedad es una herencia del concepto de estado paternalista impuesto por Perón (aunque ya los radicales habían explorado este concepto antes que él). El mismo es contraproducente para el desarrollo íntegro de una sociedad libre, igualitaria y solidaria.

El Estado no es todo, en realidad es mucho menos de lo que a veces creemos. El Estado es un jugador más en una sociedad plural (un jugador importante claro está) en donde debe convivir y concensuar con los demás y múltiples actores de la vida social.

El Estado es una herramienta de la sociedad para mantener condiciones de equidad, estabilidad y crecimiento.

No es el Estado quien debe preocuparse por todo lo que le pasa a una sociedad, es la sociedad la que debe preocuparse por lo que pasa al estado y tener afinada y optimizada esta herramienta que sirve para cuidarse así misma.

Los políticos no constituyen la totalidad del Estado, son sólo quienes aspiran o lo administran.

Desde el Estado se toman decisiones estratégicas que afectan el presente y futuro de la sociedad; pero estas deben surgir de un concenso y no lo de los caprichos de una persona o un grupo. Tampoco estas decisiones deben aparecer de la nada y sin relacionarse con las necesidades y objetivos de la sociedad.

Esta visión equivocada del Estado como una especie de padre onminipresente y omnipotente, sin embargo, es sostenida de una manera u otra, ya sea explícita o implícitamente, por casi todos los sectores políticos. Y no sólo por ellos, sino por toda la clase dirigencial, sean empresarios, sindicatos, líderes sociales, intelectuales, etc.

Esta visión del Estado asfixia la iniciativa y la libertad, así como las posturas para tomar soluciones mas flexibles e innovadoras a los grandes problemas de nuestra sociedad.

No hay en Argentina un tipo de liderazgo con la capacidad y visión para crear un gran imperio; pero no un imperio militar, sino un Imperio de Libertad y Oportunidades para todos.

Un imperio cuyos enemigos a conquistar sean el subdesarrollo, la pobreza, la superstición y el miedo a hacer realidad los sueños y explotar el potencial de todas las personas de la sociedad de una manera productiva.

Un imperio donde todas las personas del mundo aspiren a llegar y hacer realidad sus proyectos, y donde quienes vivan en él tengan las posibilidades pero no la seguridad de cumplir con sus metas.

Pero la realidad es que la sociedad se conforma con chiquitajes, mezquindades y mediocridades.

No hay una visión que exceda al competir por las migajas que caen de un modelo agroexportador ridículo y un intento de sustituir importaciones basados en el proteccionismo.

No hay una clase dirigencial que entienda al mercado y todas las posibilidades que brinda esta herramienta en un entorno global. Tampoco esta comprende el potencial de un Estado fuerte pero eficiente que si bien no asfixie la iniciativa privada pero tenga el poder para intervenir cuando la visión estratégica a largo plazo o el bien colectivo se vean comprometidos.

La mayoría de la sociedad espera que los problemas se solucionen por obra y arte de la magia o algo así; como si Estado fuera un ente superpoderoso que tiene que cubrir las necesidades de todos. Pero les tengo una novedad de museo: de donde creen que salen los recursos y la gestión del Estado? De la misma sociedad, no hay nada mágico ni milagroso. Una sociedad que no genere recursos y sus capacidades dirigenciales y de gestión sean escuetas va a generar un Estado pobre e ineficiente; no hay mucho para analizar en esto.

Me animo a ir mas allá y afirmar que esta visión de un Estado paternalista es una especie de superstición, es casi como entregar el presente y el futuro a un ente metafísico imaginario.

Es hora de que sociedad vea el Todo y deje de ver las mezquindades menores; hay muchísimas oportunidades en este nuevo mundo post-capitalista; más aún en un país como Argentina donde hay tanto para hacer.

Es hora de que la gente común se anime a liderar, claro está que para ello debe prepararse en conocimientos y habilidades; pero por sobre todo decidirse y HACER.

La sociedad, la economía, el estado, el mercado, no son cosas predefinidas, son construcciones sociales dinámicas que van cambiando de acuerdo a las necesidades y objetivos de las personas.

No hay razón alguna para seguir dejando el liderazgo de la sociedad en manos de una élite política, empresarial, social y sindical absolutamente podrida y corrupta. Si se fijan son los mismos hace muchos años, las mismas familias y grupos que se disfrazan de enemigos y se intercalan en el poder indefinidamente.

Tenemos la posibilidad de crear EL IMPERIO DE LAS OPORTUNIDADES.

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Frases de Friedrich Hayek

By Luigi Keynes

Hace unos días les mostraba un video donde personificaban a Keynes y Hayek rapeando sus ideas.

Hoy les traigo una selección de frases de Friedrich Hayek que nos ayudarán a entender un poco mejor sus ideas.

En un orden espontáneo no pueden evitarse las frustraciones inmerecidas.

La libre competencia, evitando todo aquello que considere mérito, necesidad y conceptos similares, sobre los cuales se basan las demandas de justicia social, tiende a reforzar la regla de igual pago.

(…) Viene de antaño la idea de que quienes adoptan las prácticas del mercado competitivo consiguieron mayor aumento demográfico y desplazaron a otros grupos que siguieron costumbres diferentes…. Sólo los grupos que se comportan conforme a ese orden moral logran sobrevivir y prosperar.

(es) Seguramente más oportuno considerar las Constituciones como superestructuras levantadas al objeto de garantizar el mantenimiento del Estado de derecho que, como suele hacerse, atribuirles la categoría de fuente de todas las demás leyes.

En un Estado totalitario la situación es, permanentemente y en todos los campos, la misma que en los demás países domina algunos ámbitos en tiempos de guerra. Se ocultará a la gente todo lo que pueda provocar dudas acerca de la competencia del Gobierno o crear descontento.

La sociedad simplemente se ha convertido en la nueva divinidad ante la cual se protesta y se pide reparación si no satisface las expectativas que ha creado.

El socialismo…Pese a haberse inspirado en las mejores intenciones y haber tenido por mentores tal vez a lo más selecto de la sociedad, no deja de constituir una grave amenaza para el nivel de vida y la existencia misma de una parte de la población actual.

Las nuevas cosas…. Sólo llegan a constituir el patrimonio de la mayoría de la gente sólo porque durante algún tiempo han sido el lujo de los menos…

(…) Si la civilización es fruto de inesperados y graduales cambios en los esquemas morales, por mucho que nos desagrade, nos veremos obligados a concluir que no está al alcance del hombre establecer ningún sistema ético que pueda gozar de validez universal.

La libertad que se usa por un hombre sólo dentro de un millón de hombres puede ser más importante para la sociedad y más beneficiosa a la mayoría que cualquier libertad que usemos todos.

Un orden no intencionado puede ser superior a cualquier otro que sea fruto de intencionada creación.

(…) Los órdenes naturales, tales como el mercado, no pueden ser captados por nuestros sentidos, sino que sólo cabe descubrir su existencia por vía del intelecto.

Totalitarismo es la nueva palabra que hemos adoptado para describir las inesperadas pero inseparables manifestaciones de lo que en teoría llamamos socialismo.

El concepto de “justicia social” es por fuerza un concepto vacío y carente de significado, porque en él no hay ninguna voluntad que pueda determinar los ingresos relativos de las distintas personas, o evitar el hecho de que dependan en parte de la casualidad.

El estado en virtud del cual un hombre no se halla sujeto a la coacción derivada de la voluntad arbitraria de otro o de otros… La independencia frente a la voluntad arbitraria de un tercero.

Súbitamente empezó a pensarse que el hecho de que el gobierno hubiera quedado sometido al control de la mayoría hacía innecesario mantener sobre él cualquier limitación, por lo que cabía impunemente abandonar todas las salvaguardias constitucionales.

Está enteramente de acuerdo con el espíritu del totalitarismo la condenación de toda actividad humana realizada por puro placer y sin ulterior propósito. La ciencia por el placer de la ciencia, el gusto del arte por el arte, son igualmente aborrecibles para los nazis, nuestros intelectuales socialistas y los comunistas.

(…) Es indudable que el ser libre puede significar libertad para morir de hambre… El vagabundo que carece de dinero y que vive precariamente gracias a una constante improvisación es ciertamente más libre que el soldado que cumple el servicio militar forzoso, dotado de seguridad y relativamente bienestar.

Todo el aparato (colectivista) para difundir conocimientos: las escuelas y la prensa, la radio y el cine se usarán exclusivamente para propagar aquellas opiniones que, verdaderas o falsas, refuercen la creencia en la rectitud de las decisiones tomadas por la autoridad; se prohibirá toda la información que pueda engendrar dudas o vacilaciones.

La defensa de la libertad tiene que ser dogmática, sin concesión alguna al oportunismo, aún cuando no sea posible demostrar que, al margen de los efectos positivos, su infracción pueda comportar algunas consecuencias perjudiciales. La libertad sólo puede prevalecer si se acepta como principio general cuya aplicación a casos particulares no tiene necesidad de justificarse.

La libertad individual presupone la autonomía del sujeto en su entorno personal y sólo resulta posible en la medida en que el colectivo respete el principio de la propiedad plural, institución sobre la que se basan tanto el orden extenso como la posibilidad de tomar en consideración, en nuestro esfuerzo productivo, realidades situadas más allá el horizonte directamente perceptible por el jefe-conductor o la propia colectividad.

El hombre no se ha desarrollado en libertad. Como miembro de aquella pequeña tribu a la que tenía que pertenecer para sobrevivir, el hombre era todo menos libre. La libertad es una construcción de la civilización, que ha liberado al hombre de los obstáculos del pequeño grupo y de sus humores momentáneos, a los que incluso el jefe tenía que obedecer. Lo que hizo posible la libertad fue la gradual evolución de la disciplina de la civilización que es al mismo tiempo la disciplina de la libertad.

Dar a los individuos las mismas oportunidades objetivas no significa darles la misma chance subjetiva. No puede negarse que el Estado de Derecho produce desigualdades económicas, todo lo que puede alegarse en su favor es que esta desigualdad no pretende afectar de una manera determinada a individuos en particular… Llamar privilegio a la propiedad privada como tal, que todos puedan adquirir bajo las mismas leyes, porque sólo algunos puedan adquirir es privar de su significado a la palabra privilegio.

El principio de que el fin justifica los medios se considera en la ética individualista como la negación de toda moral social. En la ética colectivista se convierte necesariamente en la norma suprema; no hay, literalmente, nada que el colectivista consecuente no tenga que estar dispuesto a hacer si sirve “al bien del conjunto”, porque el “bien del conjunto” es el único criterio, para él, de lo que debe hacerse.

Una vez se admita que el individuo es sólo un medio para servir a los fines de una entidad más alta, llamada sociedad o nación, síguense por necesidad la mayoría de aquellos rasgos de los regímenes totalitarios que nos espantan. Desde el punto de vista del colectivismo, la intolerancia y la brutal represión del disentimiento, el completo desprecio de la vida y la felicidad del individuo son consecuencias esenciales e inevitables de aquella premisa básica; y el colectivista puede admitirlo y, a la vez, pretender que su sistema sea superior a uno en que los intereses “egoístas” del individuo puedan obstruir la plena realización de los fines que la sociedad persigue.

Hay quienes se sienten tan perturbados por algunos de los efectos del mercado, que pasan por alto hasta qué punto resulta increíble y poco menos que maravilloso que este orden haya logrado imponerse en la mayor parte del mundo actual, un mundo que abarca millones de seres que trabajan en ambientes en constante transformación proporcionando medios de subsistencia a otros muchos hombres en gran parte desconocidos, y hallando al mismo tiempo satisfechas sus expectativas de que obtendrán bienes y servicios producidos por otras gentes igualmente desconocidas.

Aunque a ciencia económica haya analizado debidamente el fenómeno de la “división del trabajo” que dicho tipo de sociedad ampliamente comporta, no ha dedicado esfuerzo similar al examen del problema de la fragmentación del conocimiento, es decir, al hecho de que cada miembro de la comunidad dispone sólo de una mínima parte del conocimiento total; a que cada uno de ellos ignora, por tanto, la mayor parte de los hechos sobre los que el funcionamiento del orden descansa.

(…) En el marco social, sin embargo, el éxito de la humana actividad depende de un cúmulo de realidades concretas mucho mayor de las que ser humano alguno puede conocer. Toda nuestra civilización se basa necesariamente, en consecuencia, en la posibilidad de que el hombre pueda otorgar fiabilidad a muchas realidades que en el sentido cartesiano no cabe plenamente conocer.

[Frases y Pensamientos]

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Está terminando la luna de miel de Google

By Luigi Keynes

Suele denominarse período de Luna de Miel, al lapso de tiempo inmediatamente contiguo a la asunción de un presidente o funcionario, y su duración es variable, pero no suele ser mayor a algunos meses. En este tiempo la sociedad es mas permisiva y perdona mas los eventuales errores o medidas poolémicas del presidente y su gobierno.

De igual manera, se puede decir que durante estos años Google ha vivido su luna de miel con los consumidores de sus servicios. Desde su fundación hasta ahora hemos sido muchos los usuarios que hemos recomendado y hasta defendido a Google y sus servicios. Pero el tiempo de “Todos amamos a Google” parece estar llegando a su fin y noto que cada vez son mas las voces que se levantan en su contra o al menos cuestionando de manera frontal sus acciones.

Creo que Google sigue teniendo el mejor buscador, el mejor servicio de mails, el mejor portal de videos online, el mejor programa de afiliados, y la lista sigue, y perdonen mi redundancia con la palabra “mejor”, pero quiero dejar en claro mi posición.

El problema es que Google se está haciendo demasiado grande y parece no tener competencia alguna. Si bien aún en su proceder la empresa no ha tenido en general actitudes prepotentes como por ejemplo las tuvo (o tiene) Microsoft; pero hay una regla que parece haberse cumplido siempre en la historia: el poder ilimitado corrompe.

Google controla mucha información y puede hacer uso de ella de manera discrecional, ninguna institución en toda la historia ha tenido ese poder. Google prácticamente se ha transformado en un sinónimo de internet, creo que deben ser muy pocas personas que usan internet regularmente que no usan directa o indirectamente un servicio perteneciente a la empresa.

Esta compañía llegó a la cumbre de internet por un lado, obviamente, gracias a brindar los mejores servicios servicios (o al menos de gran calidad) y por otro porque hubo una impecable gestión de su marca. Esto combinado logró que en poco tiempo muchos estemos, de manera deliberada o no, evangelizando a nuestros conocidos y amigos en favor de Google.

Pero si de repetente vemos que el amigable gigante se transforma en un monstruo monopólico, puede empezar a suceder exactamente lo contrario, y si bien Google seguiría siendo grande, perdería mucho.

Esto sin tener en cuenta de que si las prácticas de Google se vuelven peligrosamente monopólicas, sean los estados los que empiecen a ponerle límites, y cuidado con esto: es de esperarse que el poder de los estados se multipliquen en los próximos años en este contexto de crisis terminal que vive el capitalismo industrial.

Hoy vendría bien al mercado que le aparezca un competidor serio, pero aunque suene ridiculamente contradictorio, especialmente al mismo Google. Eso alejaría bastante el fantasmal traje de villano monopólico.

La otra movida que podría hacer esta compañía en unos años, aunque lo veo dificil que lo haga, es autolimitarse y renunciar voluntaria y públicamente a varios de sus poderes, creo que sería un buen movimiento para proteger la percepción en los usuarios de que se trata de una empresa socialmente consciente, pero desde el punto de vista estratégico no sé si le será conveniente.

Les dejo dos artículos que hablan del descontento de algunas personas respecto de Google:

http://google.dirson.com/post/4286-todo-el-mundo-ama-google/

http://www.ojobuscador.com/2009/02/23/google-%c2%a1estas-nominado/

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